Toda relación amorosa que termina siempre es dolorosa. Nos duele de manera que ninguna herida física pudiera hacerlo, y te quisiéramos compartirte la historia de Patricia (el nombre es ficticio para guardar su identidad pero su historia quizás te pueda ayudar)
Patricia estaba desconsolada, ella estaba segura de que esta relación era para toda la vida. Estaba tan enojada consigo misma porque creía que había sido muy tonta y odiaba al mundo entero por ser tan injusto con ella. Quería gritarle a alguien pero también quería estar sola, afortunadamente nunca tuvo pensamientos suicidas, pero estaba llorando todo el tiempo y en el trabajo le costaba concentrarse y cada vez que escuchaba el sonido de alguna canción de amor conocida, rompía a llorar desconsoladamente.

Ella quería seguir adelante, quería olvidarlo tan pronto como fuera posible, para así acabar con este dolor, pero a dondequiera que ella mirara, lo podría ver, lo podía escuchar, habían tantos recuerdos por todas partes y pensaba que se volvía loca tratando de evitarlos.
Se dio cuenta entonces que no bastaba con sólo esperar a que el tiempo la curara, su vida parecía un caos, y tenía que hacer algo al respecto por lo que hizo una cita con una de nuestras psicólogas, quien la escucho con calma, con interés y atención verdadera y a través de una terapia constante ella fue recuperando la alegría y el control de su vida, hasta que un día se dio cuenta que el recuerdo de esta relación y su ruptura ya no ocupaba su mente y que había pasado un buen tiempo desde la última vez que pensó en esto.
Así como Patricia, la terapia ayuda a sanar y seguir adelante con tu vida, en Potenciarte queremos escucharte y ayudarte, tenemos profesionales capacitados con interés legítimo en mejorar la vida de quienes confian en nosotros.